Los eclipses solares son uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares que podemos contemplar. Sin embargo, también suponen un importante riesgo para la salud ocular si no se observan con las medidas de protección adecuadas. Mirar directamente al Sol, incluso durante un eclipse parcial, puede provocar lesiones irreversibles en la retina en apenas unos segundos.
Desde el Institut Oftalmològic de Mallorca (IOM) recordamos la importancia de seguir unas sencillas recomendaciones para disfrutar de este acontecimiento con total seguridad:
Nunca mires el eclipse directamente
Bajo ningún concepto debe observarse un eclipse solar a simple vista ni utilizando unas gafas de sol convencionales, por oscuras que sean. Estas no bloquean la radiación solar dañina y no ofrecen la protección necesaria para evitar lesiones oculares.
Evita los métodos caseros
Existen falsas creencias sobre el uso de radiografías, cristales ahumados, CDs o filtros improvisados para mirar un eclipse. Ninguno de estos métodos es seguro y su utilización puede provocar daños graves e irreversibles en la visión.
Utiliza únicamente gafas homologadas para eclipses
La única forma segura de observar un eclipse es mediante gafas específicamente diseñadas para este fin, que cumplan la norma EN ISO 12312-2:2015. Estas gafas pueden adquirirse en establecimientos especializados, como las ópticas.
Haz pausas durante la observación
Aunque lleves las gafas homologadas correctamente colocadas, es recomendable realizar intervalos de descanso y evitar una observación continuada durante largos periodos de tiempo.
Personas que no deben observar el eclipse
Desde el punto de vista oftalmológico, se desaconseja la observación del eclipse a los niños menores de seis años y a las personas con patología macular, incluso utilizando la protección adecuada.
Un daño que puede ser irreversible
La exposición directa al Sol sin la protección adecuada puede causar una lesión inmediata en la retina que comprometa gravemente la visión de forma permanente. Por ello, la prevención es la mejor herramienta para proteger la salud ocular.
Ante cualquier alteración visual tras observar un eclipse, como visión borrosa, aparición de manchas oscuras o pérdida de visión central, es importante acudir cuanto antes a un oftalmólogo para una valoración especializada.

