Vuelta al cole: cosas a tener en cuenta

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La vuelta al cole suele implicar un aumento de vehículos, de desplazamientos  y de prisas. Para que tu familia y tú lleguéis a vuestro destino con seguridad especialmente en estas fechas, hemos recopilado los siguientes consejos:

  • Niños en moto. Los niños pueden ser pasajeros en ciclomotores o motocicletas a partir de los 12 años, a no ser que circulen con su padre, madre o tutor, en cuyo caso la edad mínima requerida se reduce a los 7 años.
  • El lugar de las mochilas. Siempre es mejor dejar las mochilas en el maletero del coche, ya que en caso de freno brusco o accidente, su peso actuará como proyectil. Hay que evitar en la medida de lo posible que haya objetos sueltos en el habitáculo del vehículo. En cuanto a ciclomotores y motocicletas, es importante que los niños no lleven la mochila durante el trayecto ya que podrían desestabilizarse, así que es necesario que se guarde en el portaequipajes.
  • Vigila el autocar escolar. Según la DGT, el 90% de los accidentes que se producen durante el transporte escolar ocurren justo antes de subir o al bajar del vehículo. Como responsable del menor, asegúrate de que el centro escolar disponga de autocares con cinturones de 3 puntos y que un monitor acompaña a los niños en todo momento.
  • Evita riesgos. No esperes al niño al otro lado de la calzada, pues podría cruzar la calle precipitadamente. Tampoco pises pasos de peatones al dejar el coche en doble fila, pues disminuirás la visibilidad del peatón que tenga que cruzar y del conductor que tiene la obligación de cederle el paso. Por último, recuerda usar siempre un sistema de retención infantil que se adapte a la talla y peso del niño aunque el trayecto sea corto.

Desde el centro de reconocimientos médicos de IOM os deseamos un estupendo inicio de clases y quedamos a vuestra disposición para tramitar certificados médicos de conducción, de armas, embarcaciones…

¿Las enfermedades impiden conducir?

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La normativa española incluye la necesidad de valorar la aptitud psicofísica del conductor para reducir el riesgo vial. Desde principios del siglo XX las enfermedades del conductor se estudian como un factor de riesgo.

Para ponernos al volante necesitamos ciertas capacidades perceptivas, cognitivas y motoras. Un ejemplo de ello son las capacidades de atención y memoria para poder prestar atención a los estímulos importantes y mantener la atención durante el tiempo necesario. Además es importante tener la capacidad de coordinación para hacer movimientos suaves y la fuerza para manejar los mandos del vehículo.

En algunos casos, la alteración de alguna capacidad o el deterioro puede ser compensado o sustituido por otra capacidad o por adaptaciones del vehículo o limitaciones en la conducción. Un ejemplo se produce en el caso de personas con pérdida auditiva que pueden compensar con la capacidad visual con espejos retrovisores suplementarios.

Es importante tener claro que cada tipo de enfermedad y en cada persona puede afectar de una forma u otra la capacidad de conducir en mayor o en menor grado. Además algunas enfermedades afectan de forma permanente y progresiva (por ejemplo el Parkinson, puede producir deterioro visual, lentitud, somnolencia, etc.). En otros casos, la afectación se produce de forma temporal hasta la recuperación de la persona.

Los médicos y psicólogos cuentan con puntos de corte para valorar la medida en la que afectan las enfermedades en la conducción por lo que es importante tratar cada caso con el profesional para valorar en qué medida puede afectar a la conducción.

Las limitaciones o adaptaciones prescritas en los centros de reconocimiento médico son preventivas, y su fin es compensar sus condiciones psicofísicas para una conducción segura.

Mente sana al volante

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Aunque la salud mental cada vez está menos considerado como un tema tabú, aún queda un largo camino por recorrer. Así que debemos preguntarnos cómo influye este tema en la conducción. Ir a terapia ya no conlleva el estigma de antaño pero persisten las dudas sobre la capacidad de las personas a los mandos de los vehículos. Patologías como la ansiedad o depresión afectan a más de dos millones de personas en España. En estos casos, la conducción pude verse afectada por alteraciones del estado de ánimo pero que no tienen porque ser incapacitantes. En este sentido, en muchas ocasiones simplemente es necesario tenerlo en cuenta apelando a la responsabilidad ciudadana y a un mayor control sobre sus efectos. En cuanto al Reglamento General de Conductores, este establece una serie de situaciones relacionadas con la salud mental que afectan en la conducción. En este sentido, en muchos casos es necesario un informe favorable del especialista para continuar con la vigencia del permiso de conducir. Desde los centros de reconocimiento se realiza una valoración de cada caso.  Durante la renovación o obtención de los permisos se recomienda comunicar que se está siguiendo un tratamiento que no invalida para la conducción y así evitar futuros problemas en caso de accidente como por ejemplo, ante los seguros. En cuanto a la toma de la medicación, se ha demostrador que muchos pacientes no lo comunican por temor a que no se les otorgue o renueve el permiso pero hay que recordar que no todos los fármacos incapacitan para la conducción pero sí podrían ser detectados en un control rutinario en carreteras por lo que sería necesaria su justificación.

Nueva Ley de Tráfico: nuevas normas y multas

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A partir del lunes 21 de marzo entra en vigor la nueva Ley de Tráfico y Seguridad Vial. A continuación exponemos las nuevas normas y multas a las que podemos enfrentarnos:
  • Coger el móvil, seis puntos menos: no sólo se castigará manipular el móvil, sino cogerlo con la mano mientras conduces restará seis puntos (el doble que hasta ahora) y una multa de 200€.
  • No llevar el cinturón, casco, sillas infantiles y otros elementos de seguridad aumenta de 3 a 4 puntos.
  • Adelantar a ciclistas sin mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros será castigado con 6 puntos. También se prohíbe parar o estacionar en carril bici o en vías ciclistas.
  • Se suprime el margen de 20km/h para adelantar por lo que ya no se puede superar el límite en carretera convencional.
  • Los usuarios de patinetes y bicis, llamados vehículos de movilidad personal (VMP) deberán llevar obligatoriamente el casco.
  • Los conductores menores de edad que conduzcan cualquier vehículo no podrán circular con una tasa de alcohol superior a 0,0, tanto en sangre como en aire espirado. Es una infracción muy grave que ocasiona 500 euros de multa.
  • Será obligatorio respetar las restricciones de circulación que responden a los protocolos activos ante episodios de contaminación y de Zonas de Baja Emisión (ZBE).

¿Por qué es tan importante ver bien para conducir?

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Un 38% de los españoles presenta dificultad para la visión con baja iluminación y 8 millones de españoles tienen deficiencias visuales. Ante estos datos es imprescindible explicar porque es importante una buena visión para la conducción. AL conducir, la mayor parte de la información nos llega a través de la vista. La agudeza visual (definida como el grado de detalle con el que se perciben los objetos), el campo visual (espacio que abarca la visión) y la sensibilidad al contraste (capacidad para discriminar un objeto del fondo en el que se presenta) son capacidades básicas e imprescindibles para la conducción que pueden resultar alteradas por varios trastornos, ya sea por el propio órgano de la visión (cataratas, glaucoma, etc.) o bien por enfermedades de otros órganos o sistemas (diabetes). La disminución de estas capacidades pone en riesgo la seguridad tanto del propio conductor como de los demás presentes en la vía. Además, la agudeza visual se reduce con mala iluminación. El deslumbramiento se produce principalmente de noche por lo que muchos conductores evitan conducir de noche reduciendo su riesgo vial. Tras ser deslumbrado se tarda de 3 a 5 segundos en recuperar la visión. En los reconocimientos médicos para la obtención o renovación del permiso de conducir se realiza la prueba de agudeza visual, y en concreto la lejana. Con una buena agudeza visual se puede observar con precisión los estímulos de nuestro entorno en carretera.

Conducir cerca de vehículos pesados

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La mayoría de nosotros coincidiríamos en que no nos hace mucha gracia cuando estamos en la carretera y tenemos un vehículo pesado delante de nosotros, por su gran volumen puede dificultar nuestra visión o complicarnos maniobras sencillas como un giro o un cambio de carril. Por ello, es necesario anticiparse y adoptar ciertas precauciones especiales:
  • Mantener una distancia de seguridad, los vehículos pesados necesitan más espacio y tiempo para frenar, por tanto, tenemos que conservar una separación frontal adecuada a la velocidad y a las condiciones de la vía.
  • Los vehículos pesados por su tamaño tienen mayores ángulos muertos, por lo que debemos advertirles de nuestra presencia con las luces o claxon.
  • En situaciones con lluvia puede ser muy incomodo, ya que suelen levantar agua y tenemos menos visibilidad, por ello cuando nuestra intención sea adelantarlo en estas condiciones, debemos acelerar el barrido de los parabrisas al comienzo de la maniobra, mantener la dirección firme y el vehículo dentro de nuestro carril.
  • En especial en calzada de doble sentido, cuando queremos realizar un adelantamiento debemos evitar acercarnos demasiado para mantener un campo de visión amplio. Es muy importante tener en cuenta la longitud del vehículo al que queremos adelantar y regresar al carril cuando lo veamos por el retrovisor interior.  En condiciones de mucho viento tenemos que tener cuidado con el efecto pantalla y el golpe de aire que se produce en el adelantamiento.
  • En los giros los vehículos de dimensiones más grandes necesitan abrirse y ocupar más de un carril, en estos casos debemos prever una posible invasión de nuestro carril y permitirle que terminen de maniobrar.
  • En las glorietas, por su gran longitud, estos vehículos pueden verse obligados a ocupar más de un carril, como en el caso anterior debemos prever esta situación cediendo el espacio vital para circular con fluidez.
 

La mano que mece el vehículo: claves para conducir con viento.

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Los días de abundante viento, las ráfagas pueden comprometer la estabilidad del coche y provocar un accidente. A continuación te contamos las claves para conducir los días ventosos.  
  • Aerodinámica del coche: en los días de fuerte viento, la aerodinámica del coche influye en que el coche corte con solvencia el viento o por el contrario tengamos que estar constantemente rectificando con el volante para no dar bandazos. Por lo que no es lo mismo llevar un coche con líneas de carrocería suaves que un todoterreno con muchas líneas angulares.
  • Carga en el techo: La baca o baúles rompen con la aerodinámica del coche sobre todo cuando la carga se coloca sin orden. Este hecho es un factor muy importante los días de viento ya que la carga puede salir volando y además, si el viento choca de forma lateral puede convertir la conducción en una tarea peligrosa y delicada.
  • Adelantar vehículos pesados: Adelantar un camión con viento racheado puede producir lo denominado “efecto pantalla”. La solución es mantener una suave presión en el volante contra la dirección del viento cuando se termina de superar el camión.
  • Consumo: es evidente que llevar el viento a favor o en contra de la marcha afecta el consumo.
  • Edificios y túneles: Junto con los vehículos grandes, es otro de los factores que disimula la verdadera fuerza del viento.
  • Remolque: Los días de fuerte viento sería recomendable no salir a la carretera arrastrando un remolque o caravana, ya que puede verse mermada la estabilidad del conjunto.
  • Velocidad: Es evidente que con fuertes rachas de viento conviene reducir la velocidad para ser capaz de controlar el coche ante cualquier situación que pueda producirse.
  • Volante: En estas situaciones es recomendable sujetar el volante con las dos manos, con firmeza y no realizar movimientos bruscos ya que el viento puede multiplicar la reacción del coche y desplazarlo contra los vehículos que nos rodean.

CONDUCIR CON LLUVIA

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Cuando aparece la lluvia el peligro al volante aumenta. La falta de visibilidad, de agarre de los neumáticos, el aumento del tráfico hace que debamos prestar especial atención a la conducción y adaptar la velocidad de nuestro coche a las circunstancias de la vía. Según diversos estudios el riesgo de sufrir un accidente cuando llueve es un 70% superior. Estas son las 8 claves para que conducir con lluvia no sea un problema:
  1. REVISA LAS ESCOBILLAS. Conviene cambiarlas cada año.
  2. VIGILA LOS NEUMÁTICOS. Comprobar si el dibujo de las ruedas es el correcto ya que el agarre disminuye mucho y es fundamental que los neumáticos desalojen la máxima cantidad de agua posible.
  3. AUMENTA LA DISTANCIA DE SEGURIDAD. La capacidad de frenada de nuestro vehículo se ve mermada cuando empieza a llover, por lo que se necesitan más metros para detenerse.
  4. EVITA MOVIMIENTOS BRUSCOS. Acelerones, frenazos y giros bruscos de volante pueden provocar un trompo o que nos quedemos cruzados en la carretera. Se recomienda una conducción tranquila y suave, moderando la velocidad.
  5. ENCIENDE LAS LUCES. Con la lluvia, la visibilidad siempre es menor que en seco por lo que es recomendable encender las luces para ver y que nos vean.
  6. NO CONFIARNOS SI LLUEVE POCO. Las primeras gotas de lluvia se mezclan con la grasa y el polvo de la carretera y reducen la adherencia.
  7. EVITAR LOS CHARCOS. No podemos ver la profundidad del charco ni lo que alberga lo que puede ocasionar un pinchazo o quedarnos atrancados.
  8. “AQUAPLANNING”. Si el coche pierde totalmente la adherencia y se va recto debemos intentar no frenar, no girar. Levantamos el pie del acelerador y mantenemos la dirección firme hasta que notemos que el vehículo se detiene por sí solo y vuelve a reaccionar.

Cómo actuar en una retención de tráfico

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Ya es verano, y todos estamos deseando disfrutar de nuestras vacaciones. No es extraño que de camino a la playa, o de regreso a casa, nos encontremos alguna retención. En estos meses aumenta el tráfico de vehículos en las carreteras y, por ello, es necesario anticiparse y adoptar ciertas precauciones especiales.
  • Mantener la distancia de seguridad con el vehículo de delante.
  • Observar. Revise los retrovisores con frecuencia y mire a lo lejos, varios coches por delante del suyo, para poder mantener más fácilmente la distancia segura.
  • Reduzca la velocidad. Cuando se ralentice el tráfico, adapte su velocidad, cambie a marchas más cortas y/o deténgase si fuera necesario. Cuando reanude la marcha, hágalo despacio, ya que el atasco puede encontrarse más adelante.
  • Evite distraerse. Aprovechar las retenciones para mirar el móvil, buscar música… puede provocar un choque con el coche delantero.
  • Preste especial atención a los ángulos muertos. Si tiene que cambiar de carril, observe las veces que sean necesarias hasta asegurarse de que no hay ningún vehículo alrededor, especialmente motos y bicicletas, que son más difíciles de detectar.
  • Paciencia y respeto. Evite los comportamientos agresivos como un abuso del claxon o cambios bruscos de carril, ya que no le harán salir más airoso/a del atasco. La calma y el respeto le ayudarán a llegar seguro/a a su destino.

El efecto mirón y sus consecuencias

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Los humanos somos seres muy curiosos, pero cuando hablamos de la conducción, esta curiosidad puede jugarnos una muy mala pasada.

La DGT ha alertado en varias ocasiones del “efecto mirón” y el peligro que supone en carretera. Este fenómeno consiste en aminorar la marcha, o incluso detenerse por completo, para poder observar mejor algún incidente en la carretera, habitualmente un accidente.

Consecuencias del efecto mirón:

  • Retenciones. Reducir la velocidad para observar con detenimiento un siniestro vial provoca retenciones, incluso en el sentido contrario al lugar del suceso.
  • Colisión por alcance. Al centrar la atención en el incidente, retirándola de nuestra conducción, corremos el peligro de colisionar con el coche de delante, por no mantener la distancia de seguridad necesaria.
  • Daños físicos serios en caso de colisión. Si se llega a producir una colisión por alcance, los daños físicos ocasionados se pueden agravar por la postura forzada que suelen tener los conductores, al estar mirando por la ventanilla o con el cuello inclinado para observar mejor.
  • Retraso de servicios de emergencia. Si hay un atasco provocado por conductores que paran a mirar el incidente, es probable que los servicios de emergencia tengan ciertas dificultades para llegar al lugar.

En cualquier caso, los efectos de esta mala práctica al volante son negativos. Si te encuentras con un incidente en carretera, evita curiosear y mantén la distancia de seguridad con el resto de vehículos. Y, en caso de presenciar el accidente, recuerda y pon en marcha el principio PAS: Protegerse a uno mismo y al lugar del accidente - Avisar a los servicios de emergencia - Socorrer a las víctimas.

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